Una reliquia sobre ruedas

Pindal. Los primeros cuatro vehículos que llegaron a Pindal fue en 1977, uno de ellos pertenecía a Honorato Moncada Rodríguez. Se trataba de una Toyoya 2000, modelo 1975, con cajón de madera, aunténtica japonesa, dice con orgullo su propietario.

Y vaya que tiene razón. En la zona no hay otro vehículo con las mismas características que todavía circule y que pertenezca a la misma época de fabricación.

La camioneta de don Honorato tiene cuatro décadas de permanencia en Pindal, tiempo que le ha servido como fuente de trabajo y generador de empleo. Gracias a ella ha logrado mantener su hogar, adquirir una vivienda; así como criar y formar a sus hijos en los distintos centros educativos del cantón.

Este vehículo que tiene una capacidad para 30 quintales, principalmente lo contratan para transportar arena, piedra o carga en general a distintos sectores de la provincial de Loja y El Oro. Ahora ya no puede llevar pasajeros en el cajón, como lo hacía antes de que se apruebe la nueva ley de tránsito.

Don Honorato, de 74 años de edad, ha tenido propuestas para comprarle el carro pero él se ha negado porque considera que el vehículo, a más de servir como fuente de trabajo, también es su fiel amigo que lo acompañado por las diferentes rutas en las cuatro décadas.