Molienda artesanal, una tradición familiar

martes octubre 20, 2020

Por: Nataly Quito

El olor a hierva y el mugir del ganado vacuno son los anfitriones de esta tierra productiva Gonzanamá, que se encuentra ubicado a 82.6 km en una amplia zona del sureste del cantón LojaAdemás, la producción agrícola hace la combinación perfecta para reconocer a este cantón como la capital agrícola, ganadera y artesanal del Sur del país. Cuenta con un clima templado en la parte alta y cálido seco en la parte baja.

Es un sábado 8 de agosto y el reloj marca las 04:00, a esta hora empieza el día para Ramiro Quito y María Pinta, su esposa, quienes se dirigen hacia la molienda para moler caña, extraer el dulce hasta convertirlo en panela para su uso y comercialización.

Toda esta actividad se desarrolla en el barrio El Portete de la parroquia Nambacola, ubicado a 15 km de la cabecera cantonal de Gonzanamá, por la vía que conduce a Catamayo. En este poblado la mayoría de sus habitantes se dedican a la agricultura, ganadería, moler caña de azúcar, entre otras actividades.

Ramiro Quito, de 47 años, quien se desempeña en diversas actividades. Una de ellas es la molienda de caña de azúcar, una labor que realiza con la ayuda de su esposa. Estos agricultores productivos buscan a través de esta actividad no perder la tradición familiar, que ha sido heredada por sus padres. Además, de ellos aprendieron los valores y el amor al trabajo inculcado desde su niñez. 

Proceso de elaporación de panela artesanal.

Por lo general suelen moler entre uno a dos cajones en el día, en temporadas cuando la caña está madura: “cuando la caña está tierna nos da ochenta panelas y cuando está bien madura se puede obtener hasta 100 panelas por cajón” nos cuenta Ramiro. El proceso de elaboración de la panela inicia llevando la caña al tendal, que fue cortada el día anterior, luego se demuele la caña para obtener su jugo. Seguidamente, Ramiro enciende la hornilla con troncos y bagazos secos que sirve como combustible para la vaporadora. Mientras se cocina el jugo de la caña se procede a sacar la cachazaresiduos sólidos que se separan del líquido de la caña con la finalidad que la panela no salga negra. 

Poco a poco se observa como el jugo de la caña pasa a ser miel, luego sangomiel y finalmente cuando esté en su punto, pasará a la canoa en donde reposará durante unos minutos. En este lapso María se encarga de mantener las paneleras mojadas para que el dulce no se pegue en ellas. 

Luego de 15 minutos, se bate el dulce con la paleta para luego trasladarlo a las paneleras. En cada movimiento Ramiro aplica su fuerza que adquirió mientras sembraba la caña que hoy la convierte en agradable dulce para el paladar. Una vez que el dulce esté listo pasará a unas cajas de madera, que son los moldes. Este proceso se lo repite por cada cajón que se muela.

Al finalizar con este proceso se obtienen entre 160 a 200 panelas. La mayor parte son para el consumo de la familia y el resto para vender al público.

Una vez culminado el proceso de molienda, Ramiro y su esposa se encargan de limpiar la vaporadora, paneleras, canoas, entre otras, para moler en otra oportunidad. Finalmente guardan todos los materiales utilizados y transportan el dulce hasta su hogar, en donde adecuan un espacio para colocarlo.

Nambacola y el resto del cantón Gonzanamá son sectores que cultivan la caña y ven como una oportunidad la comercialización de miel de caña de azúcar a nivel local y regional.

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