20 Años de historia

Por: Mauricio Sánchez E.

Regresar la mirada 20 años atrás al día que nació Olmedo como cantón y ver lo que ha sucedido en nuestra tierra hasta  la actualidad, pienso que deberíamos hacerlo todos los que vivimos esta transición de parroquia a cantón y sacar nuestras propias conclusiones.

De mi parte creo que el balance es  positivo, digo esto porque pienso que si no se hubiera hecho cantón muchas obras que existen hoy no se hubieran hecho realidad, muchos jóvenes y profesionales que laboran en el municipio tuvieran que haber emigrado a otros puntos del país y del mundo; las nuevas viviendas que se han construido  y el regreso de muchos paisanos a su tierra donde nacieron después de su jubilación no se hubiera realizado y con el aislamiento que sufrió nuestro pueblo por malas decisiones políticas de su época, al no permitir el paso  del eje vial E50 por  el centro de la ciudad, a  lo mejor Olmedo sería un pueblo fantasma.

Así como nos ha traído progreso en infraestructura, obras de saneamiento, y mejor calidad de vida también nos ha traído desunión, riñas entre familias, entre vecinos, todo esto resultado de una manipulación de dos únicas administraciones municipales, a tal punto que 20 años después tenemos al mismo alcalde que inició su vida política, algo que en mi pensamiento no debería suceder pero el camino y la historia  de un pueblo lo escriben sus propios hijos.

Las obras de hormigón son importantes y necesarias pero hay que complementarlas con un trabajo hacia su gente, tenemos un gran porcentaje de olmedenses dedicados a vender bocadillos, café molido, maní, frutas, etc. por los que no se ha hecho nada para ampliar sus ventas; tenemos mucha juventud, promesas en muchas disciplinas deportivas que no tienen ningún apoyo, tenemos caficultores, agricultores, y un sinnúmero de profesionales esperando una oportunidad, tenemos mucho por hacer por nuestra tierra y el trabajo debe ser en conjunto, el progreso de un pueblo no solo lo marca una autoridad sino deben ser todos sin egoísmos, sin revanchismos, sino con la mentalidad de un verdadero soñador.

Por el Olmedo que todos queremos.