Shakira Alba Villacís

Estudiante de Comunicación de la Universidad Nacional de Loja

Una Pandemia con Rostro de Mujer

domingo marzo 7, 2021

Esta pandemia está recayendo en las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres y las niñas, borrando con ello años de progreso hacia la igualdad de género.

La Violencia es un tema sin fin que actualmente se ha vuelto una plaga que afecta a las mujeres, quebrantando con ello sus derechos, atentando contra sus vidas e impendiendo el progreso de una sociedad inclusiva y libre de violencia.

Nuestro país no es ajeno a los casos de feminicidio, desde el 1 de enero hasta el 16 de noviembre de 2020 se registraron 101 feminicidios. Cada 72 horas una mujer, niña o adolescente era y es víctima de la violencia feminicida. Cifra dolorosa y frustrante, pues a las mujeres nos siguen matando.  En el 66% de los casos, los feminicidas eran las parejas o exparejas de las víctimas y el 8% fueron los propios padres o padrastros.

De enero a marzo de 2020, el 911 recibió más de 70.000 llamadas de emergencia por violencia dentro del ámbito familiar: mujeres encerradas en clósets, escondidas bajo la cama llamaron pidiendo auxilio.

De las 101 víctimas, casi la mitad corresponde a mujeres jóvenes adultas, es decir, que tenían entre 25 y 39 años. Además, en un 15% de los casos se trataba de niñas y adolescentes menores de 18 años.

Es absolutamente indignante como niñas y mujeres han sido víctimas de feminicidios por parte de sus padres, padrastros, parejas, ex parejas, siendo los golpes y el abuso sexual las formas de su muerte.

El estudio del femicidio en el Ecuador, publicado por la Comisión de Transición de las Mujeres y la Igualdad de Género, señala que las violencias en contra de las mujeres no son hechos fortuitos y aislados sino prácticas generalizadas y sistemáticas llevadas a cabo por los varones para controlar, intimidar y subordinar a las mujeres.

El femicidio y la violencia sexual están estrechamente ligados a una falta de seguridad ciudadana, a una amplia impunidad y una cultura machista que subvalora la mujer, es por esto que la prevención de la violencia física y sexual debe sentar las bases en un profundo cambio social. Deben cambiar la cultura y los roles impuestos por ella.

Shakira Alba Villacís
Estudiante de Comunicación de la Universidad Nacional de Loja
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